Vermelho Vibrante

Vermelho Vibrante

sexta-feira, 14 de março de 2008

Depois de longo e longo tempo...

Valentina Vitória recebe carta de uma amiga latino-americana que, neste exato momento, está longe fisicamente, mas profundamente próxima...

Estimada amiga,

Muchas veces escribo para ponerme en contacto con mis raíces, con mi país. ¡Mi sanidad! Vivir lejos de la patria exige coraje, paciencia y sobre todo, seguir creyendo que mis angustias y descreencias se quedaron para tras. Lo que me perturba es que cada día me doy cuenta de que todo ese sentimiento descontrolado permanece conmigo por donde yo me vaya. Inclusive aquí, en este país lejano, de encantadores paisajes, personas de rasgos fuertes y pasados sin fin.

¿Lo que busco aquí? Todo lo que siempre conversamos en las largas madrugadas, con los ojos hinchados y los maxilares doloridos por las tantas tonterías dichas y por los silencios que hablan por si mismo. Quiero encontrar respuestas. Cuando pienso que respondí a todo, la vida me sorprende con nuevas experiencias y emociones. Todo vuelta al cero. Surgen nuevas preguntas, pero una única cuestión siempre se repite y sigue sin respuesta: ¿por que, para mantener mi llama encendida, pongo a riesgo mi vida? Deposito mi llama en las manos de otro y le imploro que me cuide pues estoy demasiado cansada de cuidar a los demás. En definitivo, quiero que me cuiden, quiero que me amen, que me deseen.

Como confidente de mis extravagancias, quiero contarte que, al que todo indica, encontré y, por todo lo que me es más sagrado, fui encontrada (sabes lo que me haría la persona más feliz del Universo en este exacto instante, su mirar y abrazo de cocodrilo sin hambre: fuerte, voluntarioso y sin muerte. ¡Aquí y ahora!). Él es magníficamente mortal. Ama mis kilómetros de preguntas y captura mis dudas con un sólo mirar. Debes de estar preguntándote por qué aún me quedan tantas paranoias si el tipo es todo eso y un poco más. En verdad, no lo sé. Todo indica que nuestras vidas se cruzaron para que permanezcamos juntos en interminables cenas regadas de toques furtivos de manos e insaciables noches de placer mutuo, libre y pleno. Tal vez con el tiempo mi corazón se liberte de mis obsesiones repetitivas y mi respiración tenga la cadencia de un nene recién nacido, que ignora el peligro que está por venir y prosigue, sofisticadamente, siguiendo la ruta de la propia supervivencia instintiva.

Con toda la fuerza de mi ser, lo que pido, encarecidamente, no es la eternidad. Ruego que mi espíritu se libere de esa casa cuando llegue el momento, pero necesito serenamente, nutrir mi existencia de significado. Que mi alimento sea la plenitud de sentimientos verdaderos y nobleza del alma. Que mi transcendencia valga en mi condición humana, el despertar para la constante evolución de mi esencia. Que todos digan amén!

Mi tiempo se ha agotado, amada mía. Mañana visitaré más un castillo irlandés en compañía del que, por todo en esta tierra, quiero llamar de «mi sexy ángel salvador».

Amor eterno, de tu amiga condicionalmente humana.

Isabelle de La Ro Tina